Los malos hábitos que dominan a los jóvenes son el motor que lleva a andar por las rutas a este profesor de educación física que viaja por toda latinoamérica concientizando sobre la importancia de llevar una alimentación y vida sanas y saludables, alejada del sedentarismo, la obesidad y el tabaquismo. Lleva recorrido 30.000 kilómetros, en estos días está en Colombia.

“El objetivo no es llegar, sino viajar”, cuenta Matías Basili al diario El Día sobre el interés que lo guía en cruzar fronteras y conocer gente de nuestra América. Tiene 33 años y durante algunos años fue profesor de educación física en Puerto San Julián, en Santa Cruz. Allí vio que sus alumnos (de escuela secundaria) no se desempeñaban bien físicamente. Las causas eran los malos hábitos, fundamentalmente el sedentarismo, la mala alimentación y el tabaquismo.

Se dio cuenta que su espíritu inquieto podía hallar una forma de ser útil para el mundo: siempre sintió pasión por viajar en bicicleta, así que decidió unir sus ganas de concientizar los buenos hábitos a la juventud y su deseo de viajar, fue así que comenzó a recorrer latinoamérica, sus primeros kilómetros los llevaron por Uruguay, para luego avanzar por el sur de Brasil y cruzar hasta Bolivia.

En el año 2013 estuvo en Machu Pichu, el viaje, que se va haciendo a medida que uno conoce a las personas, lo llevó a recorrer gran parte de Perú. En la soledad de la ruta aprendió a hacer algunas artesanías y siempre mantiene su objetivo: alertar sobre el sedentarismo, siendo él mismo un ejemplo de cómo alejarse de él. Dio charlas en escuelas y clubes. El mapa sudamericano lo encontró este año en Uspallata, donde trabajo durante algunos meses en una escuela dado clases. Pero transcurridos los cinco meses su cuerpo sintió la necesidad de desplegar los mapas.

“Vinieron unos amigos a visitarme, y luego de comer un asado me preguntaron qué iba a hacer en ese lugar con tanto frío y me invitaron a ir con ellos a Colombia” No lo dudó y fue hasta el país caribeño. Ahora lo está recorriendo, haciendo lo que más le gusta: viajar y difundir su mensaje para alejar a los jóvenes de la pereza. “Lo único peligroso en Colombia es que uno llega y no se quiere ir y eso lo confirmé día a día”, afirmó.

Siguiendo la Ruta del Sol, llegó a Cartagena, luego continuó hacia Santa Marta y por la cercanía, llegó a Barranquilla. Como suelen repetir todas las personas que deciden recorren el mundo: son más las cosas que nos acercan que las que nos separan. “La gente es muy afectuosa y alegre en todo el país, me hicieron sentir como si me estuvieran esperando. Durante el viaje voy dictando charlas gratuitas sobre obesidad, sedentarismo y tabaquismo como lo hago desde hace 3 años” Para evitar las altas temperaturas, viaja desde las 4 AM hasta las 11, luego el sol caribeño es abrasador y debe detenerse.

De tanto en tanto, se va alimentando durante el camino. “La naturaleza nos brinda sustento, me encuentro frutas en las banquinas, así que voy comienzo mangos, sapotes, guanábanas y plátanos, son excelentes”