Casi la mitad de los pobladores de la localidad entrerriana de Villa Paranacito, en el sur provincial, estan afectados desde hace más de dos meses por la crecida del río Paraná y para afrontar esta inundación y realizar su vida cotidiana colocan bolsas de arena para poder caminar, trasladan aulas fuera de las escuelas inundadas, utilizan lanchas y construyen pasarelas en los edificios públicos.

En tanto, los médicos del hospital local armaron un centro asistencial en un cerro, mientras en el edificio hospitalario solo atienden urgencias y a las personas internadas al tiempo “muchas familias se trasladaron a localidades vecinas como Gualeguaychú, Zárate y Campana“, comentó el jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios Ángel Melchiori.

Villa Paranacito está inundada desde fines de diciembre por los desbordes de los ríos Uruguay y Paraná, y hay más de 2.000 personas damnificadas de una u otra forma sobre un total de 4.300 habitantes que tiene el pueblo.

Los habitantes a pesar de sobrellevar como pueden las perores inundaciones en los últimos diez años, continúan asistiendo a sus trabajos, llevando los chicos a la escuela y realizando trámites en diversas instituciones como el banco, el municipio y otras dependencias institucionales que atienden al público en los horarios tradicionales. Gran parte de las tareas las tienen que hacer en lanchas.

El Municipio se encuentra con la planta baja totalmente inundada y se llega al primer piso, donde están funcionando sus oficinas a través de una serie de pasarelas de maderas que a su vez funcionan como muelle para botes y lanchas.

El Intendente de Paranacito, Gabriel García, contó: “Las clases comenzaron y están trabajando con la normalidad que permite la situación, ya que hemos tenido que adaptar muchas de las instituciones educativas, algunas escuelas han tenido que ser trasladadas y otras adaptadas, pero las clases comenzaron y se están dando con normalidad”.

“Entre el Ministerio de Salud provincial y el Hospital de Paranacito hacemos recorridos, donde también trabajan médicos comunitarios, por lo que la situación esta controlada, dentro de todo”, indicó.

Melchiori destacó que la semana pasada “el agua llegó a un pico de 3 metros 20 centímetros, pero las casas en palafitos, construidas sobre pilares de maderas, hicieron que el número de autoevacuados no sea tan alto”.

Mientras tanto, algunos barrios se encuentran a salvo del agua gracias a los diques de contención, y los vecinos por su parte, continúan con su tareas habituales como hacer fila en los cajeros automáticos o hacer compras en los supermercados aunque eso a veces cueste mojarse los pies o trasladarse en lanchas.

Luis Chavez, un hombre que llegó desde la localidad vecina de Ceibas, distante a 30 kilómetros, contó a la prensa que “vinimos en camioneta a hacer unos trámites y tenemos que venir a Paranacito porque en el departamento es el único banco que tenemos, así que llegamos en camioneta y nos volvemos caminando”.

Otra vecina, Susana Frías, aseguró que “se complica la vida con el agua pero se hace lo que se puede, yo he pasado por muchas inundaciones porque soy nacida y criada en islas. Así que mas o menos se como defenderme dentro de la isla, acá, en el pueblo, me cuesta un poco”.

Alrededor de 380 chicos concurren a una de las escuelas que está en la zona céntrica, la mayoría son de la zona urbana por lo que llegan caminando a través de pasarelas, pero también hay chicos que son de islas quienes van en la lancha escolar.

En las escuelas de las islas, los chicos realizan sus actividades en planta alta que están preparadas desde hace años para desarrollar sus actividades aún cuando haya crecidas de los ríos.

Las autoridades confirmaron que 150 familias fueron asistidas desde el municipio con casillas de maderas, que se encuentran emplazadas al costado de la ruta provincial 46, y que esperan un nuevo pico de crecida para los primeros días del mes entrante.

“Esperamos que la bajada del río de la Plata y del río Uruguay que se espera para os próximos días, ayude a darnos un poco de margen para amortiguar la crecida que se viene para abril”, destacaron los vecinos quienes con admirable resignación pasan los días bajo agua.