Por Leandro Vesco 

Villanueva es un espejo del interior profundo bonaerense. Es un pequeño pueblo de apenas 600 habitantes que históricamente ha sido una comarca tranquila y pacífica, el dueño de las tierras en donde luego se asentaría el pueblo, el Dr. José Antonio Villanueva en años de la Conquista del Desierto fue amigo de los indios y hasta les dio cobijo y techo. La localidad desde siempre ha sido bendecida por esa aureola de paz y calma. Sus habitantes viven hoy una realidad que jamás pensaron que podrían vivir, aunque si muchos la presagiaban. Por el desborde del río Salado, estos 600 habitantes se hallan aislados, sin poder salir ni entrar del pueblo. 

El médico del pueblo, Idelmar Seillant, explica con enorme preocupación: “Vinimos a ver si podemos cruzar, para cuantificar los daños. Se puede entrar en lancha o bote, no pueden pasar tractores y camiones, es terrible. La gente perdió hectáreas hiperproductivas, de altísima producción, todo está bajo agua. Los campos van a dejar de producir por años, y no va a alcanzar con dejar de pagar impuestos. El gobierno provincial se esfuerza para decir que lo que sucede es climatológico, que pertenece a la caída excesiva de agua, pero en realidad son las obras que no se construyeron”

La gravedad de la situación es crítica. Si la incomunicación se prolonga por mucho tiempo se podrían vivir momentos desesperantes en Villanueva. “Hay por lo menos unos mil metros de camino totalmente cubiertos por el agua”, comentó Juan Manuel Alvarez, Secretario de Gobierno del municipio y aseguró que “se esta trabajando con camiones y vehículos grandes para trasportar a la gente y todos los productos necesarios, por lo que no hay ningún tipo de desabastecimiento”. A pesar de esto, algunos de estos vehículos tendrían grandes inconvenientes para trasladar las provisiones al ejido urbano, ya que hay tramos en donde el acceso tiene un metro de agua.

El funcionario aseguró que “hay camiones del Ejército, vehículos anfibios de la Armada y botes que aportó la Prefectura Naval Argentina a nuestra disposición, así que a pesar de no tener una ruta habilitada no hay desabastecimiento, ni ningún tipo de inconveniente grave”. A pesar de esto, los habitantes de estas comunidades que quedan aisladas saben que lo peor es cuando el agua baja: es muy difícil trabajar la tierra por mucho tiempo y sacar el barro de las casas, y el camino de acceso sino recibe el reacondicionamiento necesario, queda intransitable por meses. Desgracidamente, y debido a los antecedentes, muchas veces el agua no es el peor de los enemigos para los pequeños pueblos, sino la ineficacia y la inoperancia de aquellos que tienen el poder para llevar adelante tareas concretas de gestión para mejorarles la calidad de vida a este puñado de pobladores que de ahora en más no saben de qué van a vivir.

“Hay unas 130 personas entre evacuados y autoevacuados que se relocalizaron en casas de familiares y amigos”, detalló Alvarez, y aseguró que “todas estas personas viven en un pequeña localidad llamada Balneario del Salado, que se encuentra a la vera del Río”.

Asimismo, detalló que “ayer el nivel del Río Salado alcanzó su pico máximo, según los informes que nos presentó la Dirección Provincial de Hidráulica que monitorea la cuenca y se espera que hoy se mantenga en ese nivel y mañana empiece a bajar el agua”.

Alvarez explicó que “la crecida del Salado se debe a las intensas lluvias que se registraron hace unos quince días en las localidades de Junín, 25 de Mayo y General Viamonte, entre otras”, y aseguró que la localidad de Ranchos, que pertenece también al partido de General Paz “no se vio afectada por la crecida del río”.

En el lugar trabaja personal de Defensa Civil, Bomberos Voluntarios, y personal policial y municipal “así como también muchísimos vecinos que se ofrecieron voluntariamente”, detalló, y agradeció “el apoyo del Ministerio de Defensa, de la Armada, por los vehículos y el personal, y de todas las carteras nacionales y municipales que se mantienen en permanente contacto”. Aunque un vecino de Villanueva, reconoce que: “No hay quien comande la cosa, pero las voluntades son muy grandes. Va a servir de experiencia para el futuro, la gente colaboró muchísimo, codo a codo trabajamos las entidades intermedias, las familias, los pueblos vecinos, los no tan vecinos como las donaciones que recibimos de La Plata y de Capital Federal, y que se canalizaron a través del municipio, una institución intermedia (Conciencia Villanueva) y la sociedad de bomberos que está en formación”

Este pueblo en donde, como tantos otros, es posible vivir con las puertas abiertas y respirar la tranquilidad, tiene un valor agregado que convierte a las comunidades como Villanueva en sociedades en donde aún es posible ver que ante la adversidad, todos se unen y así sucede hoy: todos los vecinos se comportan como una gran familia que se protege y cuida. Ellos sacaran adelante el pueblo cuando las aguas bajan, y la desidia continúe.