Por Matilde Moyano

Una vez más las cámaras internacionales hacen visible un drama local que los gobiernos no miran. En esta ocasión, el llamado de atención tuvo origen en la entrega de los Oscars celebrada el pasado fin de semana en Los Ángeles, Estados Unidos.

Tras recibir el premio a Mejor Montaje por la película “Ford Vs. Ferrari” (“Contra lo imposible” en hispanoamérica) y enviar saludos a su familia en Argentina, el cineasta estadounidense Andrew Buckland dio mucho que hablar en los medios argentinos, que comenzaron a mencionar otro de sus trabajos cinematográficos: “Somos wichi” (2011).

Se trata de un documental que Buckland realizó junto a su esposa argentina María Azcue en la provincia de Chaco, para narrar la problemática de esa comunidad del nordeste argentino (NEA), usurpada por la actividad agropecuaria cuyos desmontes se expanden ilegalmente sobre sus territorios, su única fuente de subsistencia, a lo que se le agrega la consecuente contaminación ocasionada por el uso indiscriminado de agrotóxicos, venenos que nada tienen que ver con la sabiduría de la naturaleza que sí es escuchada por los pueblos originarios.

Recordemos que ya son ocho los niños wichi que murieron por desnutrición y enfermedades relacionadas, y que en el hospital de Tartagal hay constantemente niños internados en recuperación nutricional de manera crónica.

Actualmente en el barrio porteño de Constitución se reciben donaciones de medicamentos, alimentos y agua para acercar a la comunidad wichi, en Pedro Echagüe 1265.

> Agradecemos a Paula Azcue por brindarnos el film.